Señor, si usted fuese yo, le recomendaría
con todo respeto, que jamás le de a nadie su corazón.
Todo es muy bonito al principio,
todo brilla y es color, pero cuando menos se lo espera...
llega el desamor.
Y todo lo que le puedan llegar a decir
psicólogos, brujos, amigos, adivinas no le va a servir.
Su única salvación va a ser, ¡aunque no lo pueda creer!
el tiempo
el que nunca es presente, siempre futuro, siempre lejos
siempre incomprensible, incuestionable, inimaginable.
Odio al tiempo, tan prometedor, sanador y necesario.
Pero tenga cuidado, que si usted hace las preguntas correctas
se dará cuenta que jamás olvidará, que lo único que este
mal aclamado tiempo hace es alivianar, pero no cura!
NO CURA!
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